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Vol. 44. Núm. 5.
Páginas 286 (Mayo 2008)
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CARTAS AL DIRECTOR
DOI: 10.1157/13119946
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Urinotórax: ¿siempre un trasudado pleural?
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Maria Sancho Calvache, Xavier Pomares Amigó
Servei de Pneumologia. Corporació Parc Taulí. Sabadell. Barcelona. España
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Sr. Director: El urinotórax es una causa infrecuente de derrame pleural1, producido a consecuencia de una fuga de orina retroperitoneal que accede al espacio pleural a través de linfáticos diafragmáticos o de un defecto anatómico del diafragma. Clásicamente, se define como trasudado pleural, aunque también puede tratarse de un exudado pleural como en el caso del paciente que presentamos.

Varón de 48 años, sin antecedentes de interés, que consulta por dolor en el hemiabdomen derecho y hematuria tras contusión abdominal. Exploración física: dolor con defensa a la palpación de hipocondrio y flanco derechos, así como puño-percusión lumbar derecha dolorosa. Presencia de hematuria macroscópica. La tomografia computarizada (TC) de abdomen muestra: laceración renal derecha con extensión hacia hilio renal, sin evidencia de sangrado activo; líquido libre perirrenal derecho y retroperitoneal compatible con hematoma/urinoma. A los 5 días del traumatismo aparece dolor pleurítico derecho con hipofonesis basal derecha y semiología de derrame pleural que se confirma radiológicamente. La toracentesis muestra líquido pleural de aspecto hemático con las siguientes características: pH, 7.47; glucosa, 117mg/dl; proteínas, 41g/l; LDH, 183 U/l, y hematocrito, 2,8%, que según los criterios de Light reúne características de exudado a expensas de proteínas (cociente proteínas pleura/suero 0,65). Ante la sospecha de urinotórax, se determina la creatinina pleural (1,29mg/dl), con cociente de pleura/suero superior a uno, que confirman la presencia de orina en el espacio pleural. La urografía intravenosa muestra dilatación pielocalicilar derecha y fuga de contraste procediendo a colocación de catéter doble J para drenaje del urinoma. A los 15 días se realiza una TC abdominal de control con resolución del urinoma. Paralelamente, el paciente presenta mejoría del dolor pleurítico y en la radiografia de tórax se evidencia la desaparición del derrame pleural.

El urinotórax fue descrito por Corriere et al2 en 1968; desde entonces son muy pocos los casos que se han publicado en la literatura médica. La presencia de fuga en el tracto urinario puede ocasionar un urinoma con colección de orina retroperitoneal y secundariamente urinotórax, por paso de orina al espacio pleural ipsilateral a partir de la lesión renal, aunque ocasionalmente puede ser bilateral3. Las causas más frecuentes de urinoma son: uropatía obstructiva, traumatismo abdominal con afectación de la vía urinaria, procesos inflamatorios/malignos retroperitoneales, litotricia, nefrostomía no funcionante o biopsia renal1,4,5. El líquido pleural suele presentar coloración y aroma similares a la orina, características de trasudado, aunque con pH y glucosa bajos, similares al pH y glucosa de la orina. El diagnóstico de confirmación es un índice de creatinina pleural/creatinina sérica superior a uno1. Se han descrito casos de urinotórax con cifras elevadas de LDH1. La evidencia de proteínas elevadas en líquido pleural no debe descartar urinotórax, ya que en ocasiones éste se asocia con contusiones abdominales cerradas y sangrado de vía urinaria. La presencia de un urinoma con orina hematúrica puede ocasionar urinotórax hemáticos con cifras elevadas de proteínas, por el paso de plasma al líquido pleural, que asimismo puede elevar el valor del pH del líquido pleural.

El diagnóstico del urinotórax requiere un alto índice de sospecha, y probablemente está infradiagnosticado en la práctica clínica habitual por no considerarse en el diagnóstico diferencial del derrame pleural6. Ante un paciente con derrame pleural y antecedentes de traumatismo abdominal, deberían solicitarse siempre cifras de creatinina pleural, aun en presencia de exudados hemáticos, ya que éstos no permiten descartar la presencia de urinotórax, clásicamente descritos como trasudados pleurales. El urinotórax suele resolverse de forma espontánea con el drenaje del urinoma.

Bibliografía
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R.W. Light, M.I. Macgregor, P.C. Luchsinger, W.C. Barr Jr.
Pleural effusions: the diagnostic separation of transudates and exudates.
Ann Intern Med, 77 (1972), pp. 507-513
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J.N. Corriere Jr, W.T. Miller, J.J. Murphy.
Hydronephrosis as a cause of pleural effusion.
Radiology, 90 (1968), pp. 79-84
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M.D. Ralston, R.H. Wilkinson Jr.
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J Nucl Med, 27 (1986), pp. 56-59
[4.]
I.K. Oğuzülgen, A.I. Oğuzülgen, Z. Sinik, O. Köktürk, N. Ekim, U. Karaoğlan.
An unusual cause of urinothorax.
Respiration, 69 (2002), pp. 273-274
[5.]
M. Geraldía Lama, A. León Jiménez, C. Soler Regal, A. Clavo Sánchez.
Urinothorax: an infrequent cause of pleural effusion.
Med Clin (Barc), 103 (1994), pp. 439
[6.]
E. Garcia-Pachon, I. Padilla-Navas.
Urinothorax: case report and review of the literature with emphasis on biochemical diagnosis.
Respiration, 71 (2004), pp. 533-536
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