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Arch Bronconeumol 2015;51:615-20 - Vol. 51 Núm.12 DOI: 10.1016/j.arbres.2015.05.001
Original
Costes derivados del uso de servicios sanitarios y bajas laborales en pacientes fumadores: estudio en una comunidad urbana
Health care costs and work absenteeism in smokers: study in an urban community
María Pilar Suárez-Bonela, María Victoria Villaverde-Royob,c, Isabel Nerínd,, , Concepción Sanz-Andrése,f, Julia Mezquida-Arnog, Rodrigo Córdoba-Garcíaf,g
a Centro de Salud Mosqueruela, Mosqueruela, Teruel, España
b Centro de Salud Cariñena, Cariñena, Zaragoza, España
c Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad San Jorge, Zaragoza, España
d Unidad de Tabaquismo FMZ, Departamento de Medicina y Psiquiatría, Facultad de Medicina, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España
e Centro de Salud Bombarda, Zaragoza, España
f Facultad de Medicina, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, España
g Centro de Salud Delicias Sur, Zaragoza, España
Recibido 17 febrero 2015, Aceptado 04 mayo 2015
Resumen
Introducción

La mayor morbilidad ocasionada por el tabaquismo puede generar un incremento del coste sanitario. Analizamos la existencia de diferencias en el uso de recursos sanitarios, gasto sanitario y bajas laborales entre pacientes fumadores y no fumadores.

Métodos

Estudio observacional transversal en pacientes fumadores y no fumadores de edad entre 45 y 74 años atendidos en una zona de salud urbana. Variables estudiadas: edad, sexo, consumo de alcohol, actividad física, obesidad, presencia de enfermedades, frecuentación a las consultas de atención primaria e interconsultas, asistencia a urgencias hospitalarias, días de hospitalización, consumo de fármacos y días de baja laboral. Se calculó el coste anual según el coste unitario de cada servicio (costes directos) y los costes indirectos según el número de días de baja. Se calcularon los riesgos crudos y ajustados mediante regresión logística.

Resultados

Se analizaron 500 pacientes, el 50% fueron fumadores; 74% (372) hombres, 26% (128) mujeres. Los pacientes fumadores utilizaron más recursos sanitarios, consumieron más fármacos y tuvieron más días de baja laboral que los no fumadores. Los costes directos e indirectos en fumadores fueron respectivamente 848,64 euros (IQ 25-75: 332,65-1517,10) y 2.253,90 (IQ 25-75: 1.024,50-13.113,60); y en no fumadores 474,71 euros (IQ 25-75: 172,88-979,59) y 1.434,30 euros (IQ 25-75: 614,70-4.712,70); ser fumador incrementó más del doble la probabilidad de tener coste sanitario elevado (OR=2,14; IC 95%: 1,44-3,19).

Conclusión

Invertir más recursos en la prevención y el tratamiento del tabaquismo como una prioridad de política sanitaria contribuiría a la reducción en el medio plazo del sobrecoste que supone el consumo de tabaco.

Abstract
Introduction

Higher morbidity caused by smoking-related diseases could increase health costs. We analyzed differences in the use of healthcare resources, healthcare costs and days of work absenteeism among smokers and non-smokers.

Methods

Cross-sectional study in smokers and non-smokers, aged between 45 and 74 years, from one urban health area. The variables studied were: age, sex, alcohol intake, physical activity, obesity, diseases, attendance at primary care clinics and hospital emergency rooms, days of hospitalization, prescription drug consumption and work absenteeism (in days). Annual cost according to the unit cost of each service (direct costs), and indirect costs according to the number of days missed from work was calculated. Crude and adjusted risks were calculated using logistic regression.

Results

Five hundred patients were included: 50% were smokers, 74% (372) men and 26% (128) women. Smokers used more healthcare resources, consumed more prescription drugs and had more days off work than non-smokers. Respective direct and indirect costs in smokers were 848.64 euros (IQ 25-75: 332.65-1517.10) and 2253.90 euros (IQ 25-75: 1024.50-13113.60), and in non-smokers were 474.71 euros (IQ 25-75: 172.88-979.59) and 1434.30 euros (IQ 25-75: 614.70-4712.70). The likelihood of generating high healthcare costs was more than double for smokers (OR=2.14; 95% CI: 1.44-3.19).

Conclusion

More investment in programs for the prevention and treatment of smoking, as a health policy priority, could help to reduce the health and social costs of smoking.

Palabras clave
Tabaquismo, Costos y análisis de costo, Absentismo
Keywords
Smoking, Costs and cost analysis, Absenteeism
Introducción

Son de sobra conocidas y corroboradas por numerosos estudios, las consecuencias nefastas para la salud producidas por el tabaco que a su vez implican un enorme coste social y económico1. El tabaco puede tener serias repercusiones en las economías de los países. El Banco Mundial calculó que los países de ingresos altos destinan actualmente entre un 6 y un 15% de su gasto total en salud a tratar enfermedades relacionadas con el tabaco y estima una pérdida económica de 200.000 millones de dólares anuales, por la atención en salud y pérdida de productividad en los fumadores2.

El tabaco produce enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, respiratorias y diversos cánceres. Las personas que fuman son más proclives a padecer una mayor variedad de enfermedades, tienen peor salud que los no fumadores y presentan una mayor susceptibilidad a las infecciones de vías respiratorias altas y a la gripe3. Consecuentemente, todo ello, supone una mayor tasa de absentismo laboral. Así mismo, el tabaco produce consecuencias en las personas no fumadoras que inhalan pasivamente el humo del tabaco (tabaquismo pasivo) que son difíciles de estimar en términos económicos, pero que pueden incrementar los costes del tabaquismo en un 15% en función de las medidas reguladoras establecidas en cada país4. En el informe del Departamento de Sanidad de Estados Unidos, que de forma periódica se realiza sobre las consecuencias del tabaco en la salud, se recopilan diversos estudios realizados en dicho país en los que se demuestra mayor utilización de servicios sanitarios, así como mayores tasas de absentismo laboral en pacientes con hábito tabáquico5. Estudios realizados en diversos países indican el aumento del absentismo laboral, con mayor número de bajas laborales anuales y más prolongadas en pacientes fumadores respecto a los no fumadores6.

En pacientes exfumadores, tras el primer año después de dejar de fumar, se ha comprobado un aumento de la productividad laboral de un 4,5%, respecto a los trabajadores que continúan fumando y que va aumentando con el tiempo hacia valores observados en los trabajadores no fumadores7. Las investigaciones sobre los beneficios de la cesación tabáquica en el adulto deben tener en cuenta el periodo de abstinencia porque muchos fumadores lo dejan cuando están enfermos y eso puede suponer un sesgo para estudiar la tendencia en los costes sanitarios después del abandono. El estudio de Kahende reveló que los exfumadores de menos de 3 años tenían 46% más gasto de hospitalización, los de 3-15 años un 22% y a partir de los 15 años el coste era similar al de los que nunca fumaron8. También en el estudio de Wagner se observó que los exfumadores pueden generar más gasto sanitario que los no fumadores en los primeros 4 años después de la cesación9. Por ello, se considera que los exfumadores son un grupo heterogéneo y difícil de clasificar en función de sus costes sanitarios mediante estudios retrospectivos.

En España los costes sanitarios directos producidos por las cinco enfermedades más importantes relacionadas con el tabaco supusieron 7.695,29 millones de euros anuales en el año 2009. Así mismo, en dicho año, el coste económico indirecto del tabaquismo a nivel laboral ascendió a 8.780 millones de euros. Este coste incluye el absentismo laboral debido a enfermedades relacionadas con el tabaco, la pérdida de productividad, y el mantenimiento y la limpieza de las instalaciones10.

Según los últimos datos publicados la prevalencia de tabaquismo en España es del 24% en mayores de 15 años11. Diversos estudios indican la relación entre la modificación de factores de riesgo y los costes sanitarios a corto plazo en varios países, pero no se ha realizado ningún estudio detallado en la población general en nuestro país. El objetivo de este estudio fue comprobar si existían diferencias significativas en el uso de recursos sanitarios, gasto sanitario y bajas laborales entre pacientes fumadores y no fumadores atendidos en una zona de salud urbana.

Material y métodos

Se trata de un estudio observacional transversal realizado en el ámbito de atención primaria en pacientes procedentes de 14 consultas de una zona básica de salud urbana. La selección de la muestra se obtuvo mediante muestreo accidental por cuotas de edad, sexo y prevalencia esperada de tabaquismo en cada estrato etario (45-54; 55-64 y 65-74) de pacientes que acudieron a las consultas de atención primaria durante los años 2010 y 2011 con historia electrónica completa en 2009. Los criterios de inclusión fueron ser usuario del sistema público de salud con historia clínica electrónica activa de enero a diciembre de 2009 y tener una edad comprendida entre 45 y 74 años. Se consideró fumador al que consumía tabaco diariamente durante el año del estudio y no fumador al que no había consumido tabaco regularmente a lo largo de su vida; los exfumadores fueron excluidos.

Las variables estudiadas fueron: edad, sexo, consumo de alcohol (se consideró consumo de alto riesgo en varones ≥28 unidades/semana y en mujeres ≥17 unidades/semana y consumo peligroso entre 17-28 unidades/semana en varones y entre 11-17 unidades/semana en mujeres), actividad física (se consideró activo si hacían más de 20 minutos de actividad física aerobia al menos 3 días por semana), obesidad (índice de masa corporal (IMC) era igual o superior a 30 Kg/m2) y presencia de enfermedades prevalentes (hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemia, neoplasias y artrosis). Las variables relacionadas con la utilización de servicios sanitarios fueron: frecuentación a las consultas de atención primaria (médico y enfermería), interconsultas a otras especialidades médicas, asistencia al servicio de urgencias hospitalarias, número de días de hospitalización a lo largo del año, así como el registro de prescripción de medicamentos. Se consideró prescripción crónica a todos los fármacos de uso crónico (diario, semanal o mensual) en el momento del estudio. Así mismo se recogieron los días de baja laboral por incapacidad temporal (IT) de cada paciente; estos datos se recogieron exclusivamente en los pacientes activos laboralmente. Para recoger todas las variables de estudio se consultó la historia clínica electrónica.

La estimación económica de los costes directos se hizo a partir de los datos del departamento de salud autonómico12. Se calculó el coste anual multiplicando el coste unitario por el número de consultas o días de estancia en cada una de las categorías estudiadas. Los costes unitarios por proceso se describen en la tabla 1. Para valorar los costes indirectos relacionados con la pérdida de productividad se multiplicó el coste unitario por el n.° de días de baja. Esto se hizo para el coste del subsidio por IT desde el primer día de baja según la legislación vigente13 y se sumó el coste por pérdida de productividad estimado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales14 (tabla 1).

Tabla 1.

Costes unitarios por servicios sanitarios, por incapacidad temporal y pérdida de productividad

Costes unitarios sanitarios12
Consulta médico atención primaria  36,25 euros 
Consulta enfermería atención primaria  33,46 euros 
Consulta en urgencia hospitalaria  136,54 euros 
Interconsultas a otros especialistas  67,66 euros 
Estancia en el hospital (coste/día)  685,95 euros 
Costes unitarios por IT y pérdida de productividad
Coste unitario por subsidio/día IT13  38,00 euros 
Coste unitario por pérdida de capacidad productiva de un día IT14  166,90 euros 
Total costes diarios indirectos  204,90 euros 

Fuente: Sistema de Salud de Aragón12, Ministerio de Empleo y Seguridad Social13 y Servicio de Estudios del Departamento de Economía de CEOE14.

Análisis estadístico

El tamaño muestral se calculó para una comparación de medias con un contraste bilateral, confianza del 95%, poder estadístico 80%, precisión de 15%, varianza esperada de 3.006, resultando como mínimo 210 por grupo.

Las variables cuantitativas se describieron empleando medias y desviaciones típicas si su comportamiento era normal y medianas y rangos intercuartílicos (Q1-Q3) para el resto de los casos. Las variables cualitativas se describieron mediante frecuencias absolutas y porcentajes. En todas ellas se calculó el intervalo de confianza al 95%, o en su defecto el rango intercuartílico. Para comprobar el grado de bondad de ajuste a la distribución normal se empleó el test de Kolmogorov Smirnov. Para las variables que no se ajustaron a la distribución normal se emplearon pruebas no paramétricas para la comparación de dos muestras independientes (test U de Mann Whitney) y la prueba de H de Kruskal Wallis (para más de dos muestras). En el caso que se ajustaran a la distribución normal se empleó el test ANOVA y t Student. La asociación entre variables cualitativas se realizó mediante pruebas de contraste de hipótesis para comparación de proporciones (chi cuadrado, prueba exacta de Fisher). Para todos los contrastes el nivel de significación utilizado fue del 5%. En el análisis multivariante se utilizó como variable dependiente persona de coste elevado, definido como el usuario del sistema público con un gasto promedio superior a la media del total de la población, y como variables independientes: la edad, el sexo, el consumo de tabaco, el consumo de alcohol, la actividad física, el IMC y la presencia de las enfermedades prevalentes descritas. Se calcularon los riesgos crudos mediante modelos de regresión logística bivariados. Para calcular los riesgos ajustados se realizó un modelo de regresión logística multivariante mediante el método de pasos sucesivos. Para el análisis estadístico se utilizó el programa Stata 9.1.

Resultados

Se incluyeron 500 pacientes de 45 a 74 años, de los cuales 74% (372) fueron varones y 26% (128) mujeres; el 50% fueron fumadores y el resto nunca habían fumado. Las características de la muestra se describen en la tabla 2; se observa que los fumadores tenían un mayor consumo de alcohol y menor actividad física que los no fumadores. La utilización de recursos sanitarios, el consumo anual de fármacos crónicos y los días de IT en pacientes fumadores y no fumadores se indican en la tabla 3. A excepción de las consultas de enfermería, los pacientes fumadores utilizaron todos los recursos sanitarios con mayor frecuencia que los no fumadores, estuvieron más días ingresados, consumieron más fármacos de prescripción crónica y tuvieron más días de baja laboral, siendo estas diferencias estadísticamente significativas en todos los casos.

Tabla 2.

Características de la muestra estudiada

  No fumadores (N=250)Fumadores (N=250)
  (%)  (%)   
Sexo
Varón  186  (37,20%)  186  (37,20%) 
Mujer  64  (12,80%)  64  (12,80%) 
Edad  56,38*  (8,90)*  56,30*  (8,16)*  0,87 
45-54  131  (26,20%)  131  (26,20%) 
55-64  72  (14,40%)  72  (14,40%) 
65-74  47  (9,20%)  47  (9,20%) 
IMC (kg/m2)
IMC≥30  68  (27,20%)  80  (32,10%)  0,21 
Actividad física
Inactivo  114  (45,68%)  167  (66,83%)  0,001 
Hábito alcohol
Consumo de alcohol  93  (37,20%)  122  (48,80%)  0,009 
Consumo peligroso  (3,23%)  27  (10,75%)  0,004 
Consumo de riesgo  (1,08%)  17  (6,99%)  0,004 
Enfermedades prevalentes
Hipertensión arterial  74  (29,60%)  79  (31,60%)  0,67 
Diabetes mellitus  32  (12,80%)  40  (16,00%)  0,32 
Dislipidemia  72  (28,80%)  90  (36,00%)  0,09 
Neoplasias no relacionadas con el tabaco  (3,20%)  12  (4,80%)  0,37 
Artrosis  (2,10%)  (3,00%)  0,04 
*

Media y desviación estándar.

Tabla 3.

Utilización de servicios sanitarios, consumo de fármacos crónicos e incapacidad temporal en pacientes fumadores y no fumadores

  No fumadores Media (DE)  IC95%  Fumadores Media (DE)  IC95% 
Utilización servicios sanitarios
Frecuentación centro de salud  10,35 (9,97)  9,11-11,59  12,41(10,37)  11,11-13,70  0,024 
Frecuentación médico de atención primaria  6,16 (6,30)  5,37-6,94  7,85 (7,34)  6,94-8,77  0,006 
Frecuentación enfermería de atención primaria  2,93(4,15)  2,41-3,44  2,98(3,94)  2,49-3,47  0,87 
Frecuentación urgencias hospitalarias  0,40 (1,07)  0,23-0,56  0,57 (1,06)  0,43-0,70  0,01 
Interconsultas médicas  0,64 (1,08)  0,50-0,77  0,91(1,23)  0,76-1,06  0,001 
Días de hospitalización  0,49 (2,11)  0,22-0,75  0,97(3,33)  0,55-1,38  0,05 
Número de fármacos crónicos/año  1,90 (2,25)  1,62-2,18  3,07(2,99)  2,75-3,49  0,035 
  Mediana  IQ 25-75  Mediana  IQ 25-75 
Incapacidad temporal           
Días de incapacidad temporal  3-23  11  5-64  0,025 

DE: desviación estándar.

En la tabla 4 se muestran los costes anuales de los diferentes servicios sanitarios utilizados por los pacientes fumadores y no fumadores así como el gasto sanitario global, que en promedio fue de 474,71 euros para los no fumadores y de 848,64 euros en los fumadores, siendo estas diferencias significativas (p=0,0001). El promedio de los costes indirectos en los pacientes no fumadores fue de 1.434,30 euros, y de 2.253,90 en los fumadores (tabla 5).

Tabla 4.

Costes anuales por servicios sanitarios en no fumadores y fumadores (euros)

  No fumadoresFumadoresp
  Media  IC 95%  Media  IC 95% 
Consultas médico atención primaria  223,44  194,98-251,90  284,78  251,61-317,94  0,006 
Consultas enfermería atención primaria  97,97  80,65-115,28  99,84  83,41-116,27  0,87 
Interconsultas a otros especialistas  31,84  24,99-38,68  45,57  38,04-53,09  0,008 
Consultas urgencias hospitalarias  54,06  36,83-71,30  75,37  59,10-91,63  0,05 
Hospitalización  334,74  154,13-515,34  663,99  379,33-948,66  0,05 
  Mediana  IQ25-75  Mediana  IQ25-75   
Fármacos crónicos  95,86  0-349,01  186,60  13,23-567,64  0,0002 
Gasto sanitario anual global  474,71  172,88-979,59  848,64  332,65-1517,10  0,0001 
Tabla 5.

Costes indirectos anuales en no fumadores y fumadores (euros)

  No fumadoresFumadoresp
  Mediana  IQ 25-75  Mediana  IQ 25-75 
Coste por IT  266  114-874  418  190-2432  0,039 
Coste por pérdida de productividad  1168,30  500,70-3838,70  1835,90  834,50-10681,60  0,039 
Coste indirecto total  1434,30  614,70-4712,70  2253,90  1024,50-13113,60  0,039 

El análisis multivariante demostró cómo el hecho de ser fumador incrementa en más del doble la probabilidad de ser una persona de coste sanitario elevado (OR=2,14; IC 95%: 1,44-3,19); manteniéndose esta probabilidad a pesar del ajuste por otras variables que pudiesen interactuar sobre el gasto sanitario como padecer hipertensión, diabetes, dislipidemias, artrosis o neoplasias (tabla 6).

Tabla 6.

Riesgos crudos y ajustados de aumento de coste sanitario

Variables  OR bruto  IC95%  OR ajustado  IC95% 
Tabaco  2,14  1,49 -3,06  2,14  1,44-3,19 
Sexo
Hombre 
Mujer  1,17  0,78-1,75 
Edad  1,07  1,05- 1,09  1,02  0,99- 1,06 
IMC≥30  1,54  1,21 -1,95  1,18  0,89 -1,55 
Inactividad física  1,25  0,87- 1,78 
Consumo peligroso/de riesgo alcohol  1,00  0,99–1,00 
Enfermedades prevalentes
HTA  3,91  2,58- 5,91  2,54  1,58- 4,09 
DM  2,83  1,65- 4,87  1,97  1,07- 3,63 
Dislipemia  2,28  1,55- 3,35  1,37  0,88-2,14 
Neoplasia no relacionada con el tabaco  5,95  1,72-20,59  2,40  0,61-9,41 
Artrosis  3,72  2,40- 5,77  2,30  1,41-3,77 
Discusión

Nuestros resultados muestran que el coste sanitario anual en fumadores fue de 848,64€ y de 474,71€ en no fumadores, lo que supone un sobrecoste del 44%. Diversos estudios han valorado el incremento de gasto que suponen las personas fumadoras para el sistema sanitario utilizando distintas metodologías. Así, una estimación realizada en EE. UU. en el año 2012 reveló que los fumadores tenían más gasto sanitario que los nunca fumadores y calculó el sobrecoste sanitario para los fumadores según el rango de edad. Más recientemente, Wacker et al. en Alemania hicieron un estudio general de utilización de servicios sanitarios con 3.071 individuos de 32 a 81 años. Los datos se ajustaron por edad, sexo, educación, consumo de alcohol y actividad física. Los no fumadores tuvieron un gasto de 3.237 euros mientras en los fumadores fue de 3.980 lo que supone un sobrecoste del 18,7% más15. En nuestro estudio se incluyeron fumadores en el rango de edad entre 45 y 74 años dado que, como han mostrado otros autores, es el rango en el que las diferencias en los costes sanitarios son más evidentes5. En general, las personas más jóvenes (<45 años) tienen un mejor estado de salud, y en el caso de los fumadores, en muchos casos no ha pasado tiempo suficiente para que los efectos perjudiciales del tabaco se hayan desarrollado. Respecto a las personas mayores de 75 años, las diferencias en los costes también son menores debido a que los fumadores «supervivientes» tienden a presentar menos patología y a utilizar menos los servicios sanitarios y por otra parte, las personas con la edad presentan más patología4. Este aspecto metodológico podría justificar que nuestros resultados muestren un incremento superior a la de otros estudios al evaluar el coste en el sector de la población donde las diferencias son mayores. También los distintos sistemas sanitarios propios de cada país pueden justificar las diferencias en la magnitud de los costes relacionados con el gasto sanitario.

Como muestran nuestros resultados, el sobrecoste generado por los pacientes fumadores está directamente relacionado con la mayor utilización de los servicios sanitarios evaluados, el mayor consumo de fármacos de uso crónico y con el incremento de los días de IT. Respecto a la estancia hospitalaria, en nuestro estudio se valoró el coste/día, sin tener en cuenta la causa del ingreso por lo que la diferencia en costes hospitalarios entre fumadores y no fumadores podría estar subestimada, ya que el coste relacionado con ingresos por enfermedades crónicas, más frecuentes en fumadores, es más alto que el coste medio diario. Diversos estudios han puesto de manifiesto el importante aumento de las hospitalizaciones en pacientes fumadores adultos respecto a los nunca fumadores, diferencia que puede llegar a ser entre un 30 y un 45% en estudios con seguimiento superior a los 5 años8. Así mismo, el incremento moderado en el número de consultas ambulatorias también ha sido comunicado por otros autores estimándolo entre un 7 y un 15%9. En cuanto a la utilización de las consultas de enfermería en atención primaria por los pacientes fumadores respecto a los no fumadores, no encontramos una mayor frecuentación y coste subsiguiente, aunque algunos autores han comunicado un incremento de las consultas de enfermería por parte de los fumadores entre un 32% en el grupo de edad entre 65-74 años y un 56% en el grupo entre 45-65 años16.

Por otra parte, los resultados del análisis multivariante muestran que el hecho de ser fumador incrementa más del doble la probabilidad de ser una persona de elevado coste sanitario (OR: 2,14; IC95%: 1,44-3,19). Este riesgo no se modifica una vez ajustado por otras variables de elevado coste conocido, como son la hipertensión, la diabetes o la dislipidemia. Resaltar que de todos los factores de riesgo estudiados, el consumo de tabaco constituye el único determinante de salud claramente modificable mediante intervenciones sanitarias coste-efectivas17. Por otra parte, estudios recientes han evaluado el coste en fármacos por fumador atendido en 118 euros y el coste por fumador con éxito al cabo de 12 meses en 215 euros18. Este aspecto subraya la necesidad de establecer el tratamiento del tabaquismo como prioridad dentro del sistema público de salud, incluyendo su financiación, dado que de esta manera disminuiría notablemente el gasto sanitario que, como muestran nuestros resultados, es mayor en las personas que son fumadoras.

En relación con los costes indirectos, hay una evidencia consistente de que el tabaquismo incrementa tanto el riesgo como la duración del absentismo laboral. En nuestro estudio se observa un coste anual por incapacidad temporal y pérdida de productividad de 2.253,90 € en fumadores y de 1.434,30 € en no fumadores lo que supone una pérdida de 819,60 € por fumador. Estudios realizados en otros países han valorado el incremento de las bajas laborales en los pacientes fumadores, estimando la pérdida de años trabajados, con la correspondiente disminución de la productividad que puede llegar hasta un 0,74 del Producto Interior Bruto19. Recientemente, se ha cuantificado la relación entre el tabaquismo y el absentismo laboral de la población activa a través de una revisión sistemática y metaanálisis de estudios longitudinales y de cohortes. Dicho estudio demostró que los fumadores tenían un 33% más probabilidades de estar de baja laboral y que faltaban al trabajo 2,74 días más que los no fumadores, datos similares a los observados en nuestro estudio6. Por ello, en el ámbito laboral, se deberían promover políticas y programas orientados a los trabajadores para fomentar el cese del hábito tabáquico, ya que supondría además de un ahorro económico, una importante mejora de la productividad laboral.

En nuestro estudio, al considerar conjuntamente tanto los costes directos (sanitarios) como los indirectos (absentismo, pérdida de productividad, etc.), el sobrecoste total que suponen las personas fumadoras es de 1.193,50 euros/año (373,90 € de sobrecoste sanitario y 819,60 € por IT y pérdida de productividad). Estos resultados coinciden con los obtenidos en otros estudios económicos previamente publicados, que con diferentes metodologías y realizados en distintos países, encuentran que el consumo de tabaco, además de los efectos bien conocidos que produce en la salud, tiene como consecuencia una merma de recursos (sanitarios y no sanitarios) con elevado impacto social20–23. Por el contrario, la inversión en medidas destinadas a disminuir el consumo de tabaco entre la población puede ser altamente rentable desde el punto de vista económico. Así se pone de manifiesto en un estudio realizado en California que evaluó el gasto en actuaciones de control del tabaco, estimado en 2.400 millones de dólares, y el ahorro en atención sanitaria que supuso la implantación de tales medidas, con la conclusión de que por cada dólar gastado en prevención se pueden ahorrar 55 dólares en costes sanitarios24. En España, a pesar de las medidas puestas en marcha en los últimos años, una de cada siete muertes ocurridas al año en individuos mayores de 35 años es atribuible al consumo de tabaco, lo cual indica que todavía queda mucho por hacer25,26.

Nuestro trabajo presenta algunas limitaciones que es necesario comentar. En primer lugar el hecho de realizarse en atención primaria podría ser una limitación, sin embargo, este ámbito permite extrapolar mejor los datos a población general lo que permite evaluar mejor los costes globales por tabaquismo. Por otra parte, ha facilitado una recogida más homogénea de los datos debido a la informatización de la historia clínica y el acceso a los datos hospitalarios (atención en servicio de urgencias, consultas y hospitalización) que existe en el ámbito donde se ha realizado. Otra posible limitación es la no inclusión de pacientes exfumadores. Dado que algunos autores han comunicado que a corto plazo los exfumadores recientes consumen más recursos sanitarios8,9 porque dejan de fumar por presentar patología y que suele ser un grupo muy heterogéneo, porque el tiempo como exfumador varía mucho entre los diferentes sujetos, se decidió no incluirlos. Sin embargo, pensamos que este criterio de exclusión no invalida los resultados obtenidos al tratarse de una subpoblación que difiere tanto de las personas fumadoras como de las que no lo son. Otra posible limitación es el hecho de que los costes de uso de recursos utilizados son los del Sistema de Salud de Aragón, que pueden no coincidir con los de otras Comunidades Autónomas. No obstante, la diferencia relativa de costes entre fumadores y no fumadores estimamos que sería similar. Como principal fortaleza destacar que este es el primer estudio microeconómico realizado en España que estima costes sanitarios reales asociados al consumo de tabaco en una comunidad urbana bien delimitada.

En resumen, nuestros resultados ponen de manifiesto la importancia del tabaquismo sobre los elevados costes sanitarios, y la necesidad de establecer la prevención y el tratamiento del tabaquismo como una prioridad dentro de las políticas sanitarias y contribuir así a la contención del sobrecoste sanitario y social que supone el consumo de tabaco a lo largo de la vida. Entre otras medidas, la financiación pública del tratamiento del tabaquismo, cuyo impacto es significativo aunque discreto en la prevalencia de tabaquismo, puede ser una medida para contribuir en el medio plazo a la reducción de costes sanitarios y sociales relacionados con este consumo27,28. Los estudios que valoran los costes económicos producidos por el consumo de tabaco muestran los beneficios que pueden obtener los programas de prevención y tratamiento del tabaquismo en una comunidad, los cuales además de mejorar la salud de la población, pueden disminuir el gasto sanitario y favorecer así la sostenibilidad del sistema sanitario público.

Financiación

El proyecto ha sido financiado por el gobierno de Aragón a través del Grupo de Investigación en Tabaquismo B86.

Autoría/colaboradores

R. Córdoba-García, M.V. Villaverde-Royo, M.P. Suárez-Bonel e I. Nerín concibieron el estudio, analizaron los datos y redactaron la primera versión del manuscrito. M.P. Suárez-Bonel realizó el trabajo de campo junto con J. Mezquida-Arno y C. Sanz-Andrés contribuyó a la discusión de resultados y a la revisión crítica del manuscrito. La aprobación de la versión enviada ha sido evaluada por todos los autores previamente a su envío.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Agradecimientos

A Natalia Enríquez, del Departamento de Sanidad, Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón, por su información sobre los costes unitarios sanitarios de la Comunidad de Aragón. A Ángel López-Nicolás por la lectura crítica del manuscrito.

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